¿Verdad o mito?

Las «Leyendas Urbanas Pediátricas» que NO te debes creer.

23 de abril, 2018 | Alfonso Amado

* También puedes descargarte esta guía en formato ebook directamente aquí. 

Índice

Prólogo

¿Quienes somos?

18 leyendas urbanas pediátricas que NO te debes creer

  1. “Tiene fiebre… serán los dientes” Pobres dientes, ¡se les echa la culpa de todo!
  2. “Si tiene tos… ponle cebolla” Niños y madres entrando en la consulta oliendo a cebolla
  3. “A los bebés se les toma la temperatura en el culito” ¿Y por qué no te la tomas tú en el mismo sitio?
  4. “Para bajarle la fiebre usa supositorios” ¿Y por qué tú te tomas un paracetamol?
  5. “Lo mejor para la diarrea: Aquarius ®” La gastroenteritis no es un deporte.
  6. “Antes del avión: antihistamínico” No es adecuado utilizar un efecto secundario para “dormir” a un niño.
  7. “Los andadores son buenos / malos” Ni buenos ni malos para empezar a caminar. Peligrosos.
  8. “Si está mucho tiempo de pie se le curva la espalda” ¿Mejor estar todo el tiempo sentado?
  9. “Dale pan YA” Pan con pan…
  10. “La fiebre da convulsiones” No pero si.
  11. “Si tiene fiebre, mételo en una bañera de agua fría” ¿Y tú por qué te tomas un ibuprofeno?
  12. “Le vibra el pecho: tiene moco en el pulmón” Diagnosticar neumonías con la palma de la mano.
  13. “Si no hace caca, estímulo con el termómetro” Seguimos con esta fijación.
  14. “Si los mocos son verdes, tiene infección” Diagnosticar según el Pantone de los mocos.
  15. “Antes de la vacuna dale paracetamol” Por-si-aca.
  16. “Los bebés no pueden beber agua” El agua no tiene efectos secundarios.
  17. “El mejor que el médico lo vea con fiebre” Un niño con fiebre siempre es más difícil de explorar.
  18. “Cuántos más lavados de nariz, mejor” La solución universal en pediatría: lavados de nariz.

Prólogo

Queremos que tomes las riendas de la salud de tu hijo. Ver crecer a tu hijo es algo excitante, emocionante y divertido… pero a veces da un poco de vértigo.

Nuestra misión es darte las herramientas para que conozcas mejor su salud, soluciones dudas y disfrutes viendo a tus niños crecer sanos. 

La Pediatría probablemente sea una de las especialidades más complejas, ya que no podemos preguntarles a nuestros pacientes qué les pasa. Simplemente, lo tenemos que saber. Madres y médicos pediatras compartimos la dificultad de tener que saber qué le ocurre a un niño que no tiene la capacidad de explicarnos qué es lo que está pasando.

En este libro nos centramos en desmontar distintas afirmaciones relacionadas con el cuidado de los niños que seguro has oído. Desde que los dientes dan fiebre hasta es necesario estimular a los bebés con un termómetro. Seguro que muchas de ellas las has dado por ciertas, pero nada más lejos de la realidad.

Después de leer este libro, tendrás más conocimientos para poder cuidar de tu hijo como se merece, evitando las peligrosas #leyendasurbanaspediátricas.

¡Qué lo disfrutes!

¿Quienes somos?

Somos pediatras de confianza. Cada día atendemos a niños y niñas en nuestra propia clínica, considerada la mejor de España en los Doctoralia Awards.

El Doctor Alfonso Amado dirige los contenidos de nuestro portal de información para familias: mipediatra.es.

Puedes consultar su curriculum.

 

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¡Quiero una cita pero no puedo desplazarme hasta la clínica!

 

 

1. “Tiene fiebre… serán los dientes”

Pobres dientes, ¡se les echa la culpa de todo!

En pediatría hay muchas afirmaciones que se trasladan de generación en generación como si fuesen un “dogma de fe”.

Una de las más recurrentes es la de “los dientes dan fiebre, ponen el culo rojo, provocan diarrea…”

Existen múltiples síntomas atribuidos al inicio de la dentición de manera errónea. El inicio de la dentición se puede producir entre los 4 y los 12 meses. Puede no completarse en algunos casos hasta los 3 años. En este rango tan variable de edades los niños suelen tener procesos víricos leves que pueden cursar con una décimas de fiebre. También, en este rango de edad puede tener deposiciones líquidas o eritema del pañal… No parece que estos síntomas sean causados por el inicio de la dentición. ¿Cómo lo sabemos? En un estudio publicado en la revista “Pediatrics” se demostró que no existe ninguna asociación entre este tipo de síntomas y la erupción dental.

2. “Si tiene tos… ponle cebolla”

Niños y madres entrando en la consulta oliendo a cebolla

Se le han atribuido a la cebolla propiedades antitusígenas desde hace tiempo. Este tipo de propiedades se basan en el “a mi me funciona”, pero no existe aparentemente ninguna evidencia que lo avale. Entonces… ¿de dónde viene la fama de la cebolla?

Muchos de los procesos respiratorios en pediatría son autolimitadas; el proceso de curación natural del cuerpo devuelve la salud a la gente después de un tiempo. Un resfriado normalmente desaparece en una semana o así. Para averiguar si un remedio para el resfriado funciona, tienes que llevar un registro de éxitos y fracasos en un número de pacientes suficientemente grande como para averiguar si realmente se recuperan más rápido con el remedio que sin él. La enfermedad puede haber seguido su curso natural.

Además, la tos es un síntoma que fluctúa a lo largo del tiempo. Los niños tienen días malos y días buenos. Empeoran por un tiempo, y entonces mejoran por otro tiempo. Si utilizas un remedio como la cebolla cuando ya no aguantas más la tos, probablemente estaba a punto de mejorar de todos modos, así que el remedio se lleva un crédito que no merece.

Y lo más importante: todos somos sugestionables. Si nos dicen que algo va a dolernos, es más probable que duela. Si nos dicen que algo nos hará sentir mejor, probablemente lo hará. Todos conocemos esto: por eso besamos los golpes de nuestros hijos. Cualquier cosa que nos distraiga de pensar en nuestros síntomas es probable que ayude. En los estudios científicos que comparan un tratamiento real con pastillas placebo, una media del 35% de la gente dice que se siente mejor después de tomarlas. El verdadero tratamiento debe hacerlo mejor si queremos creer que es realmente efectivo.

En cuanto a remedios caseros para la tos, si se ha visto un cierto beneficio de la administración de miel previo a acostarse. La miel si parece disminuir la frecuencia e intensidad de la tos nocturna.

Nota 1: La miel es poco recomendable en niños menores de un año. Tampoco es recomendable su administración diaria de manera continua (por su contenido en azúcar).

Nota 2: Si quieres ponerle cebolla, nunca lo hagas introduciéndola en agua caliente y dejándo el recipiente en la habitación. Lo decimos… porque hemos visto algún accidente de este tipo.

“A los bebés se les toma la temperatura en el culito”

¿Y por qué no te la tomas tú en el mismo sitio?

No existe actualmente ninguna justificación para introducir un termómetro en el recto de un bebé para tomar la temperatura.

La temperatura axilar es totalmente fiable, menos invasiva, más confortable y digna para el niño. La diferencia entre la temperatura rectal y la axilar es de 0.5ºC. Se considera fiebre > 37.5ºC-38ºC en la axila (donde sí hay que tomarla) o más de 38ºC-38.5ºC en el recto (donde NO hay que tomarla).

No solo lo decimos nosotros, lo dicen también las últimas guías NICE (guías de práctica clínica del National Institute for Health and Care Excellence).

Nota: En determinadas circunstancias en el medio hospitalario si está indicado tomar la temperatura vía rectal (por ejemplo en Unidades de Cuidados Intensivos).4

“Para bajarle la fiebre usa supositorios”

¿Y por qué tú te tomas un paracetamol?

Seguimos el mismo razonamiento que con “¿en bebés se debe tomar la temperatura en el recto?“, añadiendo algunas cosas más:

– La vía de absorción rectal es errática y poco predecible: depende de si la ampolla rectal está llena de heces o no, y del tránsito intestinal en ese momento.

– Las dosis de los supositorios no son exactas en función del peso del niño. A veces no podemos calcular “cuanto supositorio” tenemos que poner. Son muy frecuentes las infradosificaciones o las sobredosis, con el peligro que esto conlleva.

Este razonamiento es aplicable a la gran mayoría de los medicamentos, siempre es preferible la vía oral que la rectal.

“Lo mejor para la diarrea: Aquarius ®”

La gastroenteritis no es un deporte.

Otras versiones: limonada casera, agua con azúcar, coca-cola “rebajada”…

Uno de los mayores avances del último siglo han sido las soluciones de rehidratación oral para el tratamiento de la deshidratación en niños. Las soluciones de rehidratación oral (SRO) contienen la cantidad adecuada de azúcar y sales minerales. Sirven para el tratamiento de las pérdidas de líquidos y electrolitos en niños, en base a la evidencia científica. Gracias a estas SRO oral ha disminuido drásticamente la mortalidad asociada a gastroenteritis aguda (especialmente en países del tercer mundo).

El resto de soluciones “caseras” pueden llegar a empeorar los síntomas. En el caso del Aquarius, puede producir una diarrea osmótica por el alto contenido en azúcar.  La limonada casera puede producir alteraciones hidroelectrolíticas…. Incluso el agua “sola” aumenta la posibilidad de desarrollar una hipoglucemia cetósica (“acetona”). Al no aportar azúcar, bajan los niveles en sangre, aumentando la acetona, que es lo suele provocar que no se controlen los vómitos en este tipo de procesos.

Comenzar a administrar SRO de manera precoz ante un niño con vómitos y/o diarrea disminuye la posibilidad de complicaciones y acorta el tiempo de recuperación.

  • Excepción: en el caso de un niño alimentado con pecho. Lo adecuado es continuar con lactancia materna, ofreciéndola con más frecuencia

“Antes del avión: antihistamínico”

No es adecuado utilizar un efecto secundario para “dormir” a un niño.

Algunos médicos recomiendan administrar un antihistamínico a los niños antes de los viajes en avión.

Los antihistamínicos son un grupo de fármacos cuyo efecto secundario más habitual es la sedación. No es una estrategia adecuada utilizar un efecto secundario de un fármaco como efecto primario (terapéutico). Uno de los más utilizados es la hidroxicina. Se utilizan mucho en pediatría para procesos alérgicos, picor… 

Además, existe un grupo de niños en los cuales la administración de un antihistamínico produce un “efecto paradójico”. En lugar de sedarlos, los “excita / activa”, con lo cual el viaje en avión puede complicarse aún más 

En viajes transoceánicos, en el caso de que se desarrolle un retraso de la fase de sueño o una alteración de los ciclos sueño-vigilia (conocido habitualmente como “jet-lag”), podría estar indicada la administración de melatonina (siempre bajo prescripción de un pediatra con experiencia). Su perfil de seguridad es muy superior al de los antihistamínicos. Recientes guías también han puesto de manifiesto la utilidad de administrar melatonina previo a la realización de algunos procedimientos médicos. Es especialmente útil en aquellos en los que el niño tiene que estar “quieto” durante un período breve de tiempo. En nuestra clínica lo recomendamos de rutina previo a la realización de electroencefalogramas (que además nos interesa que se realicen durante el sueño ligero).

“Los andadores son buenos / malos”

Ni buenos ni malos para empezar a caminar. Peligrosos. 

Hay varias variantes de esto:

“Los “taca-taca” (andadores) son buenos / malos para la espalda de los niños”

“Los “taca taca” son beneficiosos / perjudiciales para que los niños aprendan a caminar”

Los andadores no interfieren ni en la adquisición de la deambulación (empezar a caminar) ni tampoco tienen influencia en la espalda de los niños. Es más fácil que todo eso: no es recomendable utilizarlos porque son peligrosos y causa frecuente de accidentes. La Academia Americana de Pediatría incluso llego a solicitar su prohibición de fabricación y comercialización

Con el más mínimo resalte es fácil que vuelquen. Una vez vuelcan, el niño va a recibir el impacto con la cabeza con toda probabilidad. Son muy peligrosos cerca de escalones o escaleras. Nuestra recomendación es la de no utilizarlos por este motivo.

“Si está mucho tiempo de pie se le curva la espalda”

¿Mejor estar todo el tiempo sentado?

El desarrollo psicomotor de los niños varía enormemente de unos a otros. Los rangos de normalidad muy amplios y variables. Por poner un ejemplo, puede ser normal que un niño diga sus primeras palabras a los 12 meses, pero también puede ser normal que no las diga hasta los 24 meses (si no hay ningún otro tipo de síntoma asociado).

En este sentido, siempre recomendamos adaptarnos nosotros a las necesidades del niño en cada momento. Si el niño “pide” estar sentado en lugar de tumbado es porque ya está preparado para iniciar la sedestación. Nosotros debemos facilitar esta transición. De la misma manera, cuando “piden” estar de pie, es porque ya están preparados para iniciar la deambulación y debemos facilitar que se vayan adaptando a esta nueva situación.

“Dale pan YA”

Pan con pan…

No hay nada malo en los bebés tomen pan, pero es necesario realizar una serie de consideraciones.

La edad de introducción del gluten es entre los 6 y los 7 meses. Previamente a esta edad se ha objetivado un aumento del riesgo de desarrollar una enfermedad celiaca (al igual que introducirlo de manera tardía).

El pan está muy rico, es un alimento que sabemos que le va a gustar, por lo que no hay ninguna prisa en introducirlo. Nos interesa que el bebé se acostumbre más a otros sabores (carne y verduras principalmente). En ocasiones, la introducción precoz de alimentos con mucha palatabilidad (muy ricos), interfiere en la aceptación de otros alimentos.

Para poder darle pan, debemos estar seguros que el niño ha adquirido previamente la capacidad de masticar (con las encías) y que es capaz de deglutir sin dificultades. Es recomendable iniciar este proceso dándole trocitos de patata, de zanahoria hervidos, o pescado chafado con el tenedor, para asegurarnos que no se atraganta. En el caso de utilizar BLW, probablemente ya estemos seguros de su capacidad para deglutir sólidos. 

¡Cada cosa a su tiempo, para que lo disfruten! 

10 “La fiebre da convulsiones”

No pero si. 

Si y no. Hay un grupo de niños (3% según algunos estudios) en los que en el transcurso de un ascenso rápido de la temperatura corporal pueden presentar una crisis convulsiva de breve duración.

Este tipo de proceso, denominado convulsión febril simple, se considera benigno y autolimitado. No suele tener trascendencia de cara al desarrollo del niño, ni suele suponer ningún peligro si se sabe cómo actuar en ese momento. Los episodios tienden a desaparecer a partir de los 3-4 años sin consecuencias.

Para el resto de los niños que no tienen este problema, la fiebre no causa convulsiones. Una excepción sería si la infección que causa la fiebre tiene su origen en el Sistema Nervioso Central (encefalitis, meningitis…).

11 “Si tiene fiebre, mételo en una bañera de agua fría”

¿Y tú por qué te tomas un ibuprofeno? 

Las denominadas “medidas físicas” (baños fríos, paños fríos…) para bajar la fiebre suelen causar mucha incomodidad en el niño. No son ni de lejos tan efectivas como la administración de un antitérmico oral (generalmente paracetamol o ibuprofeno en los casos que esté indicado). Aquí os explicamos porque los antitérmicos deben administrarse preferiblemente por vía oral y no rectal. 

El objetivo de bajar la temperatura en los niños es que se encuentren mejor. La fiebre suele causar mucho disconfort, causa una sensación desagradable, por eso damos el antitérmico. Como ya vimos aquí, la fiebre no suele causar problemas graves fuera de este disconfort.

De la misma manera, hay niños (independientemente de la temperatura que tengan) que “llevan bien” la fiebre, no les produce tiritona y parece que están “normal”. En estos niños, no tendremos que administrar ningún medicamento, simplemente esperar a que les baje la temperatura. Si se encuentra mal, sí daremos el antitérmico.

La incomodidad de la fiebre está causada por un cambio repentino en la temperatura corporal (subida rápida en poco tiempo). Una bajada brusca de temperatura a través de medidas físicas puede causar la misma incomodidad que estamos intentando evitar. 

Los mayores nos tomamos un ibuprofeno o un paracetamol cuando tenemos fiebre, no se nos ocurre meternos de repente en una bañera con agua fría… ¿por qué lo hacemos con los niños?

12 “Le vibra el pecho: tiene moco en el pulmón”

Diagnosticar neumonías con la palma de la mano.   

Si a una persona que ronca por la noche le pones la mano en el pecho, notarás que vibra también. Esto es porque se transmite el sonido a lo largo de las vías respiratorias (es un tubo lleno de aire). Aunque el problema en su caso esté realmente en la nariz / garganta (por eso ronca), y no en el pecho.

No se puede saber si “tiene mocos en el pecho” sin poner el fonendoscopio y auscultar al paciente. ¡Es imprescindible!

¡Ánimo con el invierno!

13 “Si no hace caca, estímulo con el termómetro”

Seguimos con esta fijación. 

Variante: rama de olivo en el culete.   

Los bebés tienen que “aprender” a hacer caca. Deben aprender a coordinar la contracción de la musculatura abdominal, junto con la relajación del periné / esfínter anal. Este es el motivo por el que en ocasiones se ponen muy rojos al hacer caca aunque luego las deposiciones sea líquidas.

Este proceso de aprendizaje ocurre a lo largo de los primeros 6-8 meses de vida. Si nosotros estimulamos la zona rectal estamos interfiriendo en este aprendizaje, y el bebé “aprenderá” que para hacer caca tiene que esperar a que se estimule la zona rectal.

Ya hemos comentado aquí y aquí no se deben introducir “cosas” en recto de los niños. Son #leyendasurbanaspediatricas.

Si tu bebé sufre un estreñimiento (deposiciones duras, como bolitas, cada 2-3 días) consúltalo con tu pediatra para poder establecer un tratamiento adecuado, pero intentando que no incluya la estimulación rectal en la medida de lo posible.

14 “Si los mocos son verdes, tiene infección”

Diagnosticar según el Pantone de los mocos. 

Dentro de las escalas de valoración de procesos respiratorios, nunca se tiene en cuenta el color de los mocos.

El color de los mocos se ve influido por distintos factores, principalmente el estado de hidratación del niño, pero su color no indica si el proceso es más severo o no.

En cambio sí debes fijarte en:

– Si respira bien o mal: para esto es necesario desvestirlo, si no no vas a apreciar si tiene fatiga.

– Si asocia fiebre.

– Si a pesar de tener mocos y tos “está como siempre” (jugando, contento, etc).

– Si come menos de la mitad de lo que come habitualmente (especialmente importante en el caso de los bebés)

Lo más importante para valorar un proceso respiratorio es la auscultación, especialmente en esta época (bronquiolitis, neumonías, gripes…)

15 “Antes de la vacuna dale paracetamol”

Por-si-aca. 

Aunque los resultados de los distintos estudios que existen no son unánimes, algunos demuestran que la administración profiláctica de antitérmicos (paracetamol) previo a las vacunas, podría disminuir la respuesta vacunal.

Es decir, que si damos un antitérmico “por si acaso”, podríamos disminuir la tasa de anticuerpos que genera esa vacuna.  

En la clínica utilizamos métodos de distracción para el momento de la vacuna, así como analgesia no farmacológica con sacarosa.

Si después de la vacuna está incómodo, tiene fiebre… dale algo para que se encuentre mejor. Si no notas nada, no es necesario ningún medicamento.

16 “Los bebés no pueden beber agua”

El agua no tiene efectos secundarios. 

En principio la lactancia debería ser suficiente para proporcionarle los líquidos necesarios. La leche materna está compuesta en un 88% por agua. 

En el caso de que tu bebé tuviese sed, lo notarías porque pediría pecho o biberón con más frecuencia. 

Para situaciones de mayor calor ambiental o que sospechemos que puede tener sed, se le debe ofrecer pecho con más frecuencia. También se le puede ofrecer agua en determinadas situaciones, especialmente en niños alimentados con leche de fórmula. 

Si tiene sed, beberá. Si no tiene sed, no va a beber. Así de fácil.

17 “El mejor que el médico lo vea con fiebre”

Un niño con fiebre siempre es más difícil de explorar. 

Nunca vamos a preferir explorar a un niño con fiebre. Los niños con fiebre están más irritabiles, incómodos… y no quieren que nadie les toque (al menos más de lo habitual).

Siempre vamos a preferir verlo sin fiebre. Simplemente te vamos a preguntar cuánta fiebre tuvo en casa para hacernos una idea.

Los niños cuando tienen fiebre no lo pasan bien. Si ellos pudiesen agarrar el bote del antitérmico y tomarlo para encontrarse mejor, seguro que lo harían.

¿Cuándo hay que darle para la fiebre y cuando no?

  • Tiene fiebre pero él se encuentra animado, y no está incómodo, no le des nada. La fiebre acabará bajando sola.
  • Tiene fiebre, pero está “pocho”, incómodo, decaído… dale el antitérmico. Se encontrará mejor y nosotros lo exploraremos mejor.

¡Mejor para todos!

Si quieres saber más cosas sobre como manejar la fiebre, pincha aquí. 

18 “Cuántos más lavados de nariz, mejor”

La solución universal en pediatría: lavados de nariz. 

Los lavados de fosas nasales con suero salino fisiológico son útiles en niños de menos de 6-12 meses.

¿Por qué? Porque cuanto más pequeño es el niño, más dependiente es de la nariz para poder respirar. Además a estas edades están lactando gran parte del tiempo, por lo que necesitan tener la nariz despejada para poder comer y respirar al mismo tiempo.

Cuando tienen mucha congestión nasal, despejarles la nariz antes de comer y antes de dormir les ayuda mucho. Ellos no puede sonarse ni expulsar los mocos por sí mismos.

¿Esto es aplicable a niños mayores? Pues no, en niños mayores tiene menos sentido, ya que estos ya son capaces de respirar por la boca, y ya no lactan. Se les pueden hacer lavados nasales si están muy congestionados y no son capaces de sonarse adecuadamente, pero no de manera indiscriminada.

Existe una tendencia (fomentada por muchos pediatras) de recomendar los lavados nasales como la solución a todos las infecciones respiratorias en niños. Lavarle con suero la nariz a un niño es lo mismo que sonarnos nosotros. Te suenas para estar un poco más cómodo, pero al momento vuelves a tener los mismos mocos.

Tampoco vamos a prevenir una bronquitis o cualquier otro proceso infeccioso de vías respiratorias bajas por lavarle la nariz con suero más veces. Lo único que hacemos con los lavados es retirar mecánicamente los mocos de la nariz, nada más.