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Comer bien para aprender mejor

15 de mayo, 2018 | Alfonso Amado

La función de todo pediatra es ayudar a los niños a alcanzar una salud y vitalidad óptimas. Esto incluye también desarrollar todo su potencial en lo relativo al aprendizaje. Cuando existen problemas de aprendizaje, debemos identificar las causas subyacentes del problema y tratarlas. En muchas ocasiones existen desequilibrios críticos que están en la raíz de este tipo de problemas, y gran parte de ellos tienen su origen en la alimentación.

La medicina convencional a menudo se enfoca en nombrar enfermedades y usar un fármaco para cada enfermedad, pero en ocasiones es necesario un enfoque diferente. La medicina funcional  considera el cuerpo como un sistema integrado, no una colección de órganos independientes que deberían dividirse por especialidades médicas. Existe una estrecha relación entre lo que comemos y lo que aprendemos. En el caso de los problemas de aprendizaje podríamos intervenir sobre todo un sistema (el organismo), a través de la dieta. No solo tratar síntomas.

Existen una serie de nutrientes que tienen relación con el aprendizaje. Muchos de ellos son precursores de proteínas que están implicadas en multitud de procesos a nivel cerebral. Regulan la capacidad de atención, de ejecución, etc. Por todo esto, debemos conocerlas. En esta guía hemos recopilado distintos posts publicados relacionados con esta temática.

 

La rama de la medicina encaminada a detectar y corregir deficiencias nutricionales en el organismo se denomina “nutracéutica”. Aunque muchas de estas intervenciones no requieran “receta” siempre debe ser un profesional médico el que las indique, después de una completa valoración del paciente, con estudios analíticos para reforzar el diagnóstico y el tratamiento si es necesario. Siempre hay que apoyarse en profesionales cualificados que sirvan de guía.

En pocas palabras: ¡no hagas esto en casa!

 

Quiero una cita. 

 

Quiero una cita pero no puedo desplazarme hasta la clínica. 

 

 

La importancia de comer bien para aprender bien

Dieta sana = mayor cociente intelectual

Si sabemos con certeza que lo que las madres comen durante el embarazo tiene su impacto en el desarrollo de su bebé… ¿Cómo no va a ser importante lo que les damos de comer durante los primeros dos años de vida? Pues también.

Los niños alimentados con una dieta sana durante los dos primeros años de vida podrían alcanzar un cociente intelectual (CI) ligeramente mayor, según un estudio australiano publicado en European Journal of Epidemiology.

El estudio ALSPAC contó con una muestra de 7.097 niños de 6, 15 y 24 meses de edad, cuyos hábitos alimenticios se siguieron hasta los 8 años, edad a la cual se midió su inteligencia mediante la escala de inteligencia de Wechsler para niños.

Se confirmó que los niños que ingirieron una alimentación variada (legumbres, frutas, verduras, queso) con regularidad presentaban hasta dos puntos más de CI (cociente intelectual) a la edad de 8 años.

Debemos establecer unas pautas de alimentación variadas según las recomendaciones de los profesionales de la salud, para que nuestro niño desarrolle todo su potencial. Cuanto más pequeño, más importante dejarnos aconsejar en su dieta.

Comer sano (como siempre decimos: variedad, no cantidad) es importante también para su cerebro.

Lo que hagamos con su alimentación ahora, tendrá su trascendencia en el futuro.

Vamos a ver ahora que nutrientes son realmente importantes cuando hablamos de problemas de aprendizaje.

 

 

Precursor de neurotransmisores cerebrales

Hierro

Hemos dicho que existen precursores de proteínas que están implicadas en multitud de procesos a nivel cerebral. Regulan la capacidad de atención, de ejecución, etc. Uno de los más importantes es el hierro.

El hierro es un precursor de la dopamina, que es una neurotransmisor cerebral implicado en las vías que regulan la capacidad de atenciónEl déficit de hierro se ha relacionado tradicionalmente  con problemas atencionales que pueden tener su repercusión en el ámbito del aprendizaje, como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).

Tener unos adecuados niveles de hierro también influye en el descanso nocturnoLa ferropenia (hierro bajo) puede predisponer al síndrome de piernas inquietas (SPI). Cursa con dolores en las piernas a última hora del día, con necesidad de moverlas continuamente para evitar esa sensación. Lo que antes se llamaban “dolores del crecimiento” ahora se sabe que pueden ser un síntoma de tener ferropenia.

Para valorar el hierro siempre nos fijaremos en las “reservas” que tiene nuestro organismo. En un análisis de sangre, este parámetro se denomina “ferritina”. Nos interesa que los niveles de ferritina estén por encima de 30-50 mg/dl en este grupo de pacientes.

¿De donde obtenemos el hierro? Principalmente carne y verduras, aunque es muy frecuente que tengamos que administrar suplementos de hierro en algún momento durante la edad pediátrica.

 

 

La importancia del pescado azul

Ácidos grasos omega-3 y omega-6

Existe multitud de literatura médica que relaciona un déficit de estos dos ácidos grasos esenciales (“esenciales” quiere decir que no los puede sintetizar nuestro organismo, sino que solo los podemos obtener con la dieta) con problemas de aprendizaje.

Esto es especialmente importante a nivel de lectoescritura. No queremos decir que todos los niños con problemas de aprendizaje se beneficiarían de un suplemento de este tipo, sino solo los que tuviesen un déficit. ¿Cómo lo podemos saber? Preguntando por su ingesta de pescado, especialmente de pescado azul.

Además, no todos estos aceites procedentes del pescado son igual de importantes. Los importantes se denominan DHA y EPA. En caso de precisar suplementos, éstos deben incluir ambos. Es más, deben incluirlos en la proporción adecuada para que el beneficio potencial pueda ser mayor.

Incluso comer pescado durante el embarazo beneficia el desarrollo cognitivo de los niños.

Un estudio muestra que el consumo de pescado durante el embarazo presenta beneficios en el desarrollo neuropsicológico de los niños.

Si ya sabíamos que el pescado azul es importante para el desarrollo neurológico, ahora también sabemos que debe existir un buen aporte durante el embarazo.

Unos investigadores llegaron a esta conclusión tras analizar los datos de una cohorte de 1.589 mujeres y de sus hijos. Evaluaron el consumo de varios tipos de pescado: azul grande (bonito, atún), azul pequeño (caballa, sardina, salmón), blanco (merluza, lenguado), marisco y el conjunto de todos ellos. Se realizaron pruebas cognitivas a los niños a los 14 meses y a los 5 años. También evaluaron posibles rasgos de síndrome de Asperger a los 5 años. 

El mayor beneficio para el desarrollo cognitivo de los niños se dio con el consumo de pescado azul grande, seguido del pescado blanco y el azul pequeño. En promedio, las mujeres habían consumido aproximadamente 500 gramos, o tres porciones de pescado a la semana durante el embarazo. Pero además, por cada 10 gramos adicionales por encima de los 500 gramos iniciales, los resultados de las pruebas de los niños mejoraban. 600 gramos de pescado era el punto en el que ya no se producían más beneficios.

La relación entre un mayor consumo materno y un mejor desarrollo del cerebro en los niños era especialmente evidente cuando éstos tenían 5 años. También se observó que los hijos cuyas madres comieron más pescado presentaron menos síntomas en la escala del espectro autista. Los científicos no constataron efectos negativos por un elevado consumo de pescado, incluidos los peces grandes.

 

 

¡No exactamente un nutriente!

Melatonina

La melatonina no entraría dentro de la categoría de “nutriente”, pero si está clasificado como “suplemento alimenticio”, por lo que hablaremos de él.

La melatonina es una sustancia de produce nuestro cuerpo cuando se acerca la hora de dormir. El momento en el que se segrega coincide cuando nuestro cerebro detecta que la luz que recibimos empieza a decrecer, y por lo tanto llega la noche.

Con la proliferación de las pantallas electrónicas, nuestro cerebro puede volverse “desorientarse” un poco y no darse cuenta que es la hora de dormir. Si no detecta que no hay luz, no producimos melatonina, y por tanto no nos entra el sueño.

Una parte de los problemas de sueño (sobretodo en adolescentes) se deben a una secreción inadecuada de melatonina. ¿Cómo podemos corregirlo? Ayudando a nuestro cerebro a “orientarse” de nuevo.

Si tomamos melatonina de manera regular (siempre a la misma hora, antes de acostarse), nuestro cerebro volverá a “engancharse” a los ritmos dia-noche. Nos entrará el sueño a la hora que nos tiene que entrar el sueño.

Algunos de los problemas de atención que tienen los niños pueden ser achacados a un mal descanso nocturno, que se puede corregir con unos hábitos de sueño adecuados. En determinados casos, también con la administración de melatonina.

 

 

No está en los alimentos… la obtenemos del sol

Vitamina d3

Como hemos visto en otros posts, la vitamina D es muy importante para distintos órganos y sistemas, entre ellos el inmunológico.

Ahora se sabe también que niveles insuficientes de vitamina D en embarazadas podrían afectar al crecimiento cerebral fetal. Se cree que los bebés concebidos en invierno (menor cantidad de vitamina D3) parecen ser más propensos a tener problemas de aprendizaje.

Niveles insuficientes de vitamina D en mujeres embarazadas podría estar relacionados con algunos problemas de aprendizaje en los niños, según un estudio publicado en “American Journal of Epidemiology” y dirigido por la University of Glasgow en colaboración con investigadores de la University of Cambridge, el NHS y el Gobierno escocés.

Según el estudio, realizado a más de 800.000 niños que asistieron a las escuelas de Escocia entre 2006 y 2011, demuestra que un 8,9% de los niños concebidos entre enero y marzo desarrollan más problemas de aprendizaje, debido a que estos meses son en los que hay menos luz y por lo tanto se sintetiza peor la vitamina D.

“Aunque no se han medido directamente los niveles de vitamina D en la investigación, esta explicación es la más plausible de la tendencia”, han señalado los autores del estudio.

Diversas investigaciones han demostrado previamente que la falta de la vitamina D durante el embarazo puede afectar al desarrollo del cerebro del bebé, de hecho se recomienda tomar suplementos de esta vitamina para prevenir enfermedades como el raquitismo.

“El estudio demuestra que seguir la recomendación de tomar este suplemento podría reducir las tasas globales en cuando a las necesidades educativas especiales”, ha explicado el jefe del departamento de Obstetricia y Ginecología de la University of Cambridge, Gordon Smith.

Es muy importante que los profesionales sanitarios recomendemos la vitamina D3 y que insistamos en la necesidad de que las mujeres cumplan con el tratamiento para optimizar las posibilidades de dar a luz un niño sano.

Esto también es aplicable a las recomendaciones de administrar un suplemento de vitamina D3 a lo largo del primer año de vida del niño. No solo es importante para la absorción de calcio y el fortalecimiento de los huesos, sino que tiene muchas otras propiedades (a nivel neurológico, inmunológico…).

La detección de este déficit y su suplementación sería altamente beneficiosa para el niño.

 

 

No es broma… 😉

¿CHOCOLATE?

Se ha hablado mucho de la relación entre el consumo de chocolate y una mejor función cognitiva.

Los flavonoides dietéticos presentes en el chocolate, abundantes en alimentos a base de plantas, han demostrado que mejoran mejoran la función cognitiva. En concreto, una reducción del riesgo de demencia, un mejor rendimiento en algunas pruebas cognitivas y una mejor función cognitiva en pacientes ancianos. Una subclase de flavonoides llamados flavanoles, están presentes en el cacao, el té verde, el vino tinto y algunas frutas, parecen ser eficaces para frenar o incluso revertir los problemas de rendimiento cognitivo que se producen con el envejecimiento. También se ha demostrado que los flavanoles dietéticos  disminuyen la presión sanguínea.

En un estudio publicado en el New England Journal of Medicine analizan el consumo per capita de chocolate en los países en los que han nacido premios Nobel. Encuentran que existe una estrecha correlación entre el consumo de chocolate y el número de premios Nobel de ese país. Queda por determinar si el consumo de chocolate es la causa, pero no deja de ser curioso.

¡A comer chocolate por si acaso!

 

 

Importantísimo los primeros 2 años de vida

leche materna

Según un estudio, la lactancia materna prolongada mejora el rendimiento escolar.

La lactancia también aumenta el cociente intelectual en el adulto y se relaciona con unos ingresos altos en el futuro.

Todos sabemos de las bondades de la lactancia materna. Merece la pena comentar un estudio reciente que analiza como afecta la lactancia materna al desarrollo cognitivo.

El estudio analizó los datos de cerca de 6.000 bebés que nacieron en el año 1982 en el municipio brasileño de Pelotas. De ellos, 3.493 realizaron un test de inteligencia a los 30 años (Wechsler Adult Intelligence Scale, 3rd version).

Se dividieron a los participantes en cinco grupos, basándose en el tiempo en el que habían recibido la lactancia materna. También controlaron variables sociales y biológicas que pueden contribuir al incremento del cociente intelectual. Estas variables eran: ingresos familiares, nivel de escolarización de los padres, genética, edad de la madre y hábito tabáquico durante el embarazo, el peso del bebé y el tipo de parto).

El estudio muestra la primera evidencia de que la lactancia materna durante más de doce meses tiene un gran impacto en el desarrollo cognitivo. Estos efectos además persisten también en la edad adulta. Un niño que reciba lactancia materna un mínimo de un año conseguirá a los 30 años un cociente intelectual mejor. También tendrá más años de escolaridad y un mejor salario. ¿En comparación con qué? Con los que sólo recibieron lactancia materna durante menos de un mes.

Como siempre: lactancia materna a demanda = el alimento más adecuado para el bebé.

 

 

No para los niños, sino para los padres y madres

pistachos

Los problemas de aprendizaje no solo afectan a los niños, afectan a toda la familia. Generan importante estrés en el ámbito doméstico, que no siempre es fácil de sobrellevar.

El consumo de pistachos podría ayudar a controlar el estrés gracias al magnesio y el potasio. Contribuye además también a la mejora del sueño.

El consumo de pistachos puede ser la solución para controlar los agentes estresantes del día a día y, en concreto, para combatir el estrés posvacacional gracias al magnesio y potasio que contiene.

Incluir este producto en una dieta sana y equilibrada puede ayudar a reducir la presión arterial y las respuestas biológicas al estrés diario. En este sentido, el potasio ejerce un papel fundamental en la regulación de funciones corporales básicas como la nerviosa y la muscular. Por ello, ingerir alimentos ricos en potasio junto con agua contribuye a mantener la presión normal.

Por otra parte, el magnesio es un mineral relacionado con los procesos de transmisión neuromuscular y liberación de energía, adecuado para mantener el equilibrio normal de electrolitos, es decir, aporta un excelente equilibrio mental ya que estimula la transmisión de impulsos nerviosos. A su vez, es un poderoso remedio anti-estrés gracias a su contribución en la mejora el sueño.

De hecho, la hormona que regula el sueño (melatonina), se altera cuando hay falta de magnesio, por lo que una ingesta regular de pistachos, dentro de una dieta equilibrada, ayuda a combatir la depresión, el estrés y la ansiedad de forma totalmente natural.

Los pistachos también tienen un alto contenido en vitamina B o piridoxina que participa en el metabolismo de las proteínas y es necesaria para la producción de neurotransmisores como la serotonina, dopamina y noradrenalina.

Esto es así porque las vitaminas de clase B intervienen en las reacciones del organismo para obtener energía y, una ingesta adecuada, reduce el cansancio producido por el estrés gracias a la liberación adecuada de energía.

Nota: Es importante evitar los frutos secos antes de los 3 años de edad