Enfermedades

Y, de repente… ¡coronavirus!

1 de abril, 2020 | Natalia Carro

Esta situación que en la que nos encontramos debido al coronavirus no es fácil. No es fácil para mí, como adulto, y no es fácil tampoco para nuestros niños con problemas de comunicación o lenguaje, pero…¡sorpresa!

 

En la intervención con niños con este tipo de problemas, hay tres palabras que repito mucho (sobre todo, al inicio de la intervención): caos, sorpresa y elección. 

El contexto de caos… lo tenemos claro. No podemos anticiparlo todo, y por eso, es importante que cuanto antes, y como objetivo dentro de la  terapia, seamos rutinariamente caóticos. Si es en diferentes contextos, mejor. 

Sorpresa porque sí, porque además surgen problemas o dificultades a las que debamos enfrentarnos  (y afrontar) todos los días, para las que tampoco estamos preparados y no podemos anticipar. Aún recuerdo cuando a uno de nuestros peques se le cayó un diente y me explicó eso de “es ley de vida, Natalia”.

Y la elección,  porque es la base de nuestra comunicación: elegir no solo entre lo que me gusta y no me gusta, sino entre dos cosas que me gustan mucho, elegir que ahora quiero jugar…elegir que quiero otra cosa…elegir es también iniciar, e iniciar es comunicación.

 

¿Sabéis qué echo de menos? 

Pues sí, echo de menos mi caos, la sorpresa (¿quién guardaría un gusanito en el bote de los lacasitos?), y elegir, (o más bien, que mis peques elijan), por dónde quieren empezar a jugar con papá, con mamá y con Natalia. 

 

Así que estos de coronavirus días jugad mucho: hacer torres que se caigan “solas”. Soplad mucho haciendo pompas, muchas pompas, y, por turnos, sin turnos o sin líquido de pompas. Jugar a hacer cosquillas, cosquillas que se “paran” (y observar cómo nos pide que hagamos más). 

 

Y sonreír. 

Pronto volveremos a nuestra caótica rutina. 

 

Natalia Carro Padín

Logopeda