Trastornos neurodesarrollo

¿Cómo se detecta el autismo?

22 de septiembre, 2017 | Alfonso Amado

Los casos de autismo han aumentado mucho en los últimos años.

 

Parte de este aumento es explicado por los programas de detección precoz de autismo implementados. Dentro de los controles de salud, especialmente en el de los 18-21 meses, se realizan una serie de preguntas a los padres encaminadas a descartar la existencia de síntomas de autismo. Ante casos sospechosos, se le pasa a la familia un cuestionario denominado «M-CHAT». Se trata de 23 preguntas que se responden muy rápido (si/no), y que son corregidas posteriormente por el profesional. En función de esta puntuación, se decide si precisa una valoración más exhaustiva por un Neuropediatra.

 

¿Y qué hace el Neuropediatra? Pues muchas cosas. La primera es realizar una historia clínica completa y pormenorizada para valorar posibles causas de este comportamiento. Como detectives, buscamos condicionantes de problemas a nivel del desarrollo neurológico, a través de una entrevista estructurada. Esto nos ayudará a decidir también posibles pruebas diagnósticas a realizar para completar el estudio. Comprobamos también que los síntomas están presentes en distintos ámbitos y que producen un impacto negativo a nivel social, familiar y escolar. Realizamos una exploración física y neurológica completas, que también ayudarán a decidir potenciales pruebas a realizar (principalmente estudios genéticos).

 

Pero siempre queda la pregunta de «¿no hay ninguna prueba que detecte el autismo?». No. Se trata de una descripción de un comportamiento, pero no existe ninguna prueba «tanglible» que lo diagnostique. Incluso en alteraciones genéticas bien reconocidas y diagnosticadas, la presencia de síntomas de autismo también se basa en la recogida exhaustiva de datos. En este sentido, hay dos valoraciones estructuradas que se realizan en centros especializados cuando existen dudas diagnósticas: el ADOS y el ADI_R.

 

En nuestra clínica utilizamos el AMSE (Autism Mental Status Exam), que se basa en la observación directa en la consulta. Tiene una sensibilidad similar al ADOS y la ventaja que no requiere tanto tiempo de valoración (con el consiguiente ahorro también para las familias).