Miscelánea

¿Por qué no todos los pediatras tienen un ecógrafo portátil?

22 de noviembre, 2017 | Alfonso Amado

Desde hace ya un tiempo un pequeño ecógrafo del tamaño de un portátil ha sido parte de nuestras herramientas para completar el examen físico estándar de algunos de nuestros pacientes.

En 2009 cogí por primera vez un transductor de ultrasonidos en el Área Infantil del Corazón del Hospital Materno Infantil Teresa Herrera de Coruña. Soy pediatra, no cardiólogo, pero en aquel momento comencé a interesarme por la ecografía. Tuve la oportunidad de ver la anatomía y fisiología del corazón “en vivo” y, finalmente, con mucha práctica, era capaz de hacer algunos diagnósticos de manera más rápida.
Por eso decidimos adquirir una máquina de ultrasonidos portátil (ecógrafo) para incluirla progresivamente en nuestras exploraciones en la clínica.
Hasta el momento el feed-back con nuestros pacientes y sus familias ha sido muy bueno. Hemos colocado también un iPad en la pared para que los niños no se “aburran” mientras estamos haciendo las exploraciones, facilitando las mismas. Me gusta compartir las imágenes de ultrasonido que con ellos, y a menudo están más pendientes de la pantalla del ecógrafo que de la “tablet”, viendo como late su corazón “en vivo”.
El comentario más común que recibimos de los pacientes es, “¡es genial!”. “¡Sin duda!” contesto. Entonces me preguntan: “¿Por qué no todo el mundo tiene una de estas cosas?”
Esa es una pregunta un poco difícil. “Son muy caros”  suelo decir. Si lo son. Al menos por ahora. Los más manejables cuestan entre 20.000 y 40.000 euros, y no todos incluyen una sonda pediátrica. Algunos médicos se muestran reacios a gastar esta cantidad de dinero en un equipo.
Otros médicos a menudo me preguntan si “facturamos” por realizar ecografías. NO lo hacemos, porque no nos consideramos especialistas en radiodiagnóstico, tan sólo lo utilizamos del mismo modo que utilizamos el fonendoscopio o el otoscopio. Cobrar por esto nos haría entrar  en conflicto con la forma en la que concebimos la asistencia.
“También intento invertir mucho tiempo para aprender”, añado. A los médicos nos va lleva cientos de horas aprender de los buenos maestros, sobre todo en persona, pero también “on-line”. Después de eso, al igual que la mayoría de las cosas que hacemos en la medicina, el aprendizaje se expande de manera exponencial con la experiencia en el puesto de trabajo.
En nuestra opinión, se trata de un método diagnóstico rápido, inmediato, que no conlleva ningún tipo de molestia ni lleva implícito ningún riesgo, y que puede llegar a dar una información valiosísima para llegar a un correcto diagnóstico.
Por tanto: ¿por qué no todos los pediatras tienen un ecógrafo portátil?
Artículo adaptado de WebMD