Enfermedades

Neumonías. ¿Qué tienes que saber?

4 de diciembre, 2017 | Alfonso Amado

Estamos en una época del año en la que no es infrecuente ver neumonías en la consulta. Cuando diagnosticamos una en la clínica, la cara de la familia cambia. ¿Por qué dan tanto miedo las neumonías?

 

Los 3 síntomas típicos de las neumonías son:

  • Fiebre elevada (generalmente que persiste después de 3-4 días)
  • Tos (generalmente con expectoración, productiva, no seca)
  • Dolor torácico (“de pecho”). En algunos tipos de neumonía (especialmente las que afectan a las bases de pulmón) puede verse dolor abdominal también.

 

Los médicos podemos diagnosticarlas a través de la auscultación. En la clínica utilizamos mucho los ipads para poder auscultar a los niños distrayendo su atención y evitando que lloren. Con el llanto es muy complicado conseguir realizar una auscultación fiable (aunque también es posible).

 

¿Pero no es necesario realizar una radiografía siempre? No, no es necesario. Intentamos minimizar al máximo las exploraciones radiológicas en niños ya que sabemos que pueden tener sus consecuencias en el futuro. Si un niño tiene una clínica típica y una auscultación compatible, ya tenemos el diagnóstico. Solicitamos radiografías solo cuando tenemos dudas o si sospechamos que pueda ser una neumonía “complicada”.

A pesar de que las radiografías pueden ser de utilidad, en la clínica intentamos apoyarnos en exploraciones mediante ecografía. El ecógrafo no produce radiación, es inocuo y rápido. Nos puede ayudar a diagnosticar neumonías de pequeño tamaño (mejor que la radiografía) y nos ayuda a predecir complicaciones. Por ejemplo, es más fiable que una radiografía para detectar líquido en la pleura, una de las complicaciones más frecuentes.

¿Cuál es la mejor prevención frente a las neumonías? Las vacunas, principalmente las antineumocócicas, que están incluidas dentro del calendario vacunal desde hace años. Las vacunas antigripales, al prevenir la gripe, también puede prevenir una de sus complicaciones: las neumonías. 

 

Falsos mitos

  • “Tuvo neumonía por un catarro mal curado”. Las neumonías son infecciones. Se “cogen” porque entramos en contacto con un germen que causa neumonías. Es decir, independientemente de si has tenido un catarro o no previamente, vas a desarrollar la infección de la misma manera. Eso sí, hay personas que tienen una susceptibilidad a sufrir estas infecciones y otras no. Es un campo de investigación muy interesante. Otra cosa son las gripes (distinto de un catarro). Una gripe si puede tener como complicación habitual una neumonía. ¿Solución? Vacunarse frente a la gripe. 
  • «Me dijeron que tenía principio de neumonía». NO EXISTE ESO. O se tiene, o no se tiene. Lo expone de una manera muy brillante Lucía Mi Pediatra aquí.
  • «Cogió una neumonía por culpa del frío». En invierno tendemos a agruparnos en sitios donde hay mucha gente cuando hace frío (centros comerciales, cafeterías, casas de familiares o amigos…). Esta circunstancia es la que provoca que las infecciones se propaguen con tanta rapidez durante el invierno, pero no el hecho en sí de que las temperaturas sean bajas.