Miscelánea

Las malas noticias también necesitan ser contadas

16 de octubre, 2019 | Mónica Varela

Tendemos a pensar que la infancia es una época feliz y llena de magia, donde nada malo ocurre y donde los adultos debemos proteger a los menores de las adversidades que ocurren a su alrededor. Por ello, muchas veces, las malas noticias son tabú, es decir, los adultos no se las transmitimos o lo hacemos de una manera poco adecuada, creando muchas veces más confusión que claridad. La muerte de una abuela o la enfermedad grave de un progenitor son ejemplos de lo que estamos hablando. 

Sin embargo, no debemos olvidar que las personas somos seres sociales y, como tal, los niños también perciben el malestar que existe en su ambiente: nuestros gestos tristes, nuestro mal humor, el cambio de rutinas… Es por ello por lo que también deben estar informados de lo que ocurre a su alrededor, pero con algunas precauciones (recuerda: los niños no son adultos en miniatura). Aquí te dejamos algunos pequeños consejos que te pueden ayudar en estos casos:

 

 

  • Cuando estés preparado para hablar con el niño del suceso, escoge un lugar tranquilo y con poco ruido.
  • Explica lo acontecido de manera clara y sencilla, evitando las metáforas o explicaciones mágicas, pues, depende de la edad del niño, éstos suelen ser muy literales.
  • Evita ofrecer muchos detalles, lo ideal es que entienda el acontecimiento, no generarle perturbación con detalles muchas veces desagradables.
  • Déjale tiempo para que pueda realizar las preguntas que necesite hacer sobre el tema y, si no las hace, incita a que las haga. Intenta resolverle todas sus dudas, en la medida que tú también las sepas responder. 
  • Facilita la expresión de sus sentimientos, ayudándole a ponerles nombre. Empatiza.
  • Indica el motivo del suceso, sobre todo, en el caso de una enfermedad o una muerte, aludiendo siempre a causas físicas y no a accidentes o actos ocurridos “de repente”.
  • En el caso de una muerte, tiene que quedar claro que la muerte es un hecho físico (el cuerpo deja de funcionar), universal (todos los seres vivos mueren) e irreversible (no vamos a ver más a esa persona, pero siempre podremos recordarla).

Ya sabes, que para cualquier apoyo extra, en Amado clínica pediátrica contamos con Mónica y Cristina, nuestras maravillosas psicólogas que ayudarán a vuestros hijos a superar esas malas noticias. Puedes pedir tu cita aquí.