Enfermedades

Convulsiones febriles: ¿son peligrosas?

11 de diciembre, 2019 | Alfonso Amado

Las convulsiones febriles (CF) se definen “como aquellos episodios convulsivos que aparecen durante la lactancia o primera infancia (entre los 6 meses y los 5 años), asociados a fiebre (Tª >38 C.) en lactantes sanos y que nunca han tenido una crisis afebril”. Constituyen el evento convulsivo más frecuente en los seres humanos y el trastorno neurológico más común en la lactancia y primera infancia.

Existe un consenso generalizado sobre su benignidad y el escaso impacto que tienen sobre el desarrollo cognitivo, conductual y psicosocial de los niños que las sufren. Por ello, es importante dejar claro desde el principio, que aunque es posible predecir la recurrencia de las convulsiones febriles y el posible desarrollo de una epilepsia posterior, el estudio clínico de las CF es suficiente, no está justificada la realización de ninguna prueba complementaria y no está indicado el tratamiento farmacológico para su prevención.

Por tanto, sabemos que hay un grupo de niños (3-5% según algunos estudios) en los que en el transcurso de un ascenso rápido de la temperatura corporal pueden presentar una crisis convulsiva de breve duración. Este tipo de proceso, denominado convulsión febril simple, se considera benigno y autolimitado. No suele tener trascendencia de cara al desarrollo del niño, ni suele suponer ningún peligro si se sabe cómo actuar en ese momento. Tienden a desaparecer a partir de los 3-4 años sin consecuencias.

Para el resto de los niños que no tienen este problema, la fiebre no causa convulsiones. Una excepción sería si la infección que causa la fiebre tiene su origen en el Sistema Nervioso Central (encefalitis, meningitis…). Como se suele oír: “muy preocupantes para los padres (como es lógico), muy tranquilizadoras para el pediatra”

 

Es fuente inagotable de leyendas urbanas. Las más oídas:

  • “Dale el antitérmico antes de que le suba para que no convulsione”. El antitérmico tarda 30-60 minutos en hacer efecto, aunque se lo demos preventivamente es difícil evitar un ascenso térmico brusco.

  • “Si llega a más de 39ºC es más frecuente que convulsione”. Todo lo contrario. Si es capaz de ir subiendo su temperatura progresivamente hasta 39ºC es muy poco probable que convulsione. Las convulsiones se suelen producir incluso antes de que los padres se den cuenta de que tiene fiebre.

  • “Hay que bajarle rápido la fiebre para que deje de convulsionar”. Si le bajamos demasiado rápido la fiebre (ejemplo: medidas físicas tipo paños fríos y duchas / baños que NO recomendamos), puede volver a convulsionar por ese nuevo cambio repentino de temperatura.

  • “Métele la mano en la boca para que no se trague la lengua”. La lengua NUNCA se traga, es anatómicamente imposible. NUNCA se debe meter nada en la boca de alguien que está inconsciente. Ponedle de lado, contactar con el 061, y mantenedlo de lado.