Enfermedades

Que vienen los cólicos… ¡socorro!

8 de mayo, 2018 | Alfonso Amado

La mayoría de la gente opina de política, deporte… y de cólicos.

Todo el mundo sabe sobre cólicos y tiene la solución milagrosa para solucionarlos, sin embargo… ¡oh sorpresa!, la gente sigue abarrotando las consultas de pediatría con este problema.

Lo decimos mucho en la consulta: si existiese el jarabe universal para que un bebé no llorase tanto, yo lo conocería, tú lo conocerías y todos lo usaríamos. Desgraciadamente, no existe.

Sin miedo a equivocarnos, podríamos decir que se trata del problema número uno en bebés de menos de 3 meses, y el que genera mayor ansiedad a las familias.

Pero… ¿qué son exactamente los cólicos?

En la consulta vemos con frecuencia que las familias interpretan como “cólicos” situaciones que no lo son. El hecho de que un bebé gruña o se mueva constantemente por las noches no son cólicos. Que esté incómodo y se calme después de “tirarse muchos pedos” tampoco son cólicos…

Para realizar el diagnóstico de cólicos es necesario hacer una recogida de datos muy exhaustiva. Es necesario descartar otros problemas potencialmente tratables que no son cólicos pero que pueden producir llanto en los bebés. Otros diagnósticos posibles en bebés que acuden inicialmente por “cólicos”:  

Según la clasificación internacional de enfermedades (CIE-10), se trata de episodios recurrentes de irritabilidad o llanto. Tienen que ocurrir (¡ojo al dato!) durante más de 3 horas al día con una frecuencia de más de 3 días por semana durante más de 3 semanas. La típica edad de inicio es entre el mes y medio y los dos meses de vida, y se se resuelven alrededor de los 4 meses de edad. Afectan a un 5 y 20% de los bebés.  

¿Cuál es la causa?

No está nada claro, aunque cada vez hay más y más estudios dirigidos a encontrar el origen del problema. La mayor parte de las investigaciones van dirigidas a identificar alteraciones en la flora intestinal que puedan condicionar esos episodios de llanto.

Existe también un campo de investigación interesante que propone que los cólicos pueden ser síntoma de una migraña precoz (aquí y aquí). Se ha visto que los niños con cólicos son más propensos a desarrollar migraña más adelante.

Dime que existe un tratamiento… POR FAVOR.

Si hemos dicho que un campo de investigación son las alteraciones en la flora intestinal, tenemos que hablar de probióticos. Se ha escrito mucho sobre el papel de los probióticos como tratamiento de los cólicos del lactante. Los resultados de los estudios, por el momento, no son concluyentes. Hay estudios bien realizados que prueban su eficacia (en niños alimentados con pecho y niños con fórmula) frente a un placebo aquíaquí y aquí.

Eso sí, no todos los probióticos sirven. La mayor parte de los estudios están realizados con Lactobacillus reuteri DSM 179838. La forma de administración también influye en el resultado. Vemos familias que lo administran dentro del biberón (no debe hacerse) y otras que se lo dan al niño solo cuando tiene el cólico (tampoco debe hacerse así). El objetivo del tratamiento con probióticos sería modificar la flora intestinal progresivamente, tratando de introducir una flora más “proclive” a no generar problemas de cólicos.

Aunque como decimos, también hay otros estudios en los que no queda claro que los probióticos sirvan de algo.

¿Y qué hay de las terapias manuales? La osteopatía también parece haber demostrado cierto beneficio aunque con las limitaciones propias de una terapia que no se puede comparar con placebo, y en la que tampoco se puede realizar estudios doble ciego (es decir, los padres y los profesionales saben si el niño está recibiendo el tratamiento o no, por lo que existe un sesgo).

Los preparados homeopáticos por el contrario no han demostrado ningún tipo de eficacia y si hay reportes acerca de reacciones adversas graves. En contra de la creencia popular acerca de la inocuidad de este tipo de tratamientos, se han descrito reacciones graves. 

¿Entonces qué hago?

Pues pedir cita porque tenemos que hablar e intentar solucionar el problema. Mucho ánimo, que todo se arregla… poniéndose en manos de profesionales.

Tu cuñado que opine de futbol, no de cólicos 😉