Desarrollo

Bullying, ¿lo sufre tu hijo?

2 de mayo, 2019 | Alfonso Amado

Cuando se plantea el concepto de bullying muchas veces oímos comentarios acerca de que eso son chiquilladas, que a todos nos ha caído algún mote de pequeños y que las peleas entre niños son algo de lo más normal. Por eso es tan importante que seamos capaces de diferenciar el Bullying de lo que son conflictos entre compañeros. Así evitaremos normalizar comportamientos que no se deben permitir ni justificar porque producen consecuencias a corto y largo plazo. 

 

 

Tenemos que entender el bullying como aquellas conductas intencionadas de acoso o maltrato físico, verbal o psicológico que se producen de forma reiterada y a lo largo del tiempo hacia un estudiante por parte de sus compañeros.

 

En los casos de bullying existe un desequilibrio de poder. El acosador consigue una posición de superioridad sobre el acosado por lo que los niños que sufren bullying difícilmente ven una salida.  ¿Qué podemos hacer los padres?

 

Lo primero, estar alerta a las señales que nos indican que algo le está pasando a nuestro hijo. En estos casos podremos notar que:

 

  • Está más irritable
  • Le cuesta dormir
  • Tiene dolores de estómago o malestar previo a volver al colegio
  • Ya no le interesan ni le motivan las cosas que antes disfrutaba
  • Empeoran sus notas
  • Le cuesta concentrarse
  • Se aísla más que antes
  • Evita hablar del colegio
  • Parece estar más nervioso 

 

Debemos tener en cuenta que detectar el bullying desde la familia es muy complicado ya que los niños suelen ocultarlo en casa. En el momento en que seamos conscientes de que esto está ocurriendo no podemos culparnos por no haberlo notado antes, ni debemos culpar al niño por no habérnoslo dicho. La situación de bloqueo en la que se encuentran estos niños les impide ver una salida a lo que está ocurriendo, además de la vergüenza que llegan a sentir muchos de ellos. 

 

 

¿Qué podemos hacer entonces?

 

  1. Demostrar que confiamos plenamente en lo que nos ha contado, sin ponerlo en duda ni cuestionar que haya sido tan grave. 
  2. Ponerse en contacto con el colegio para buscar una solución.
  3. Mostrar apoyo tanto por parte de la familia como por parte del centro escolar para que el niño sienta que ya no está solo. 
  4. Si el colegio no sabe como actuar podemos solicitar ayuda al inspector de Educación para que aporte las pautas necesarias. 
  5. Teniendo en cuenta el efecto que el bullying tiene sobre la autoestima es importante que busquemos actividades que puedan ayudar a nuestro hijo a recuperar la confianza en si mismo.
  6. Involucrarle poco a poco en actividades con otros chicos de su edad para que sea consciente de que puede relacionarse de manera adecuada y recupere la confianza en los demás. 

 

El bullying es un fenómeno que incluye a todo el entorno educativo y familiar de cada niño, por eso lo más importante es que transmitamos una sensación de colaboración y seguridad, para que entre todos podamos devolverle el apoyo y la autoconfianza que ha perdido. 

 

Cristina Rodríguez Castro

Neuropsicóloga Amado Clínica Pediátrica